
| A través del juego, prostitutas de Mendoza enseñan a tener sexo seguro |
| FECHA: 26/06/08 |
Los clientes se niegan a utilizar preservativos
Las prostitutas son las que exigen el uso de preservativo". La frase de Adriana Bordón, una de las representantes de la filial mendocina de la Asociación de Meretrices Argentinas, no hace más que ilustrar una actitud que, cada vez con más frecuencia, se repite en el sector de las trabajadoras sexuales.
Ellas confirman que a la hora de brindar sus servicios a los clientes llevan la delantera en cuanto a la prevención.
"Los tipos te dan mil vueltas para evitar el uso de preservativos, por poco tenés que obligarlos", comenta Rosa, una de las trabajadoras sexuales.
Detrás de las prostitutas hay un circuito organizado. Semana a semana se les distribuyen gratuitamente preservativos en puntos específicos como Ciudad, el túnel de la terminal de ómnibus y el carril Rodríguez Peña. La entrega toca de cerca a algunos saunas, donde las preventoras tienen que sortear la prohibición de los dueños y, de incógnita, encontrarse con las prostitutas que allí trabajan.
Sin embargo, la cuota no alcanza para que todos los que ejercen la prostitución estén protegidos. "A veces tenemos que comprar una caja que sale $3,50 y no nos alcanza. Entonces se lo cobramos al consumidor", advierte otra trabajadora sexual.
Desde AMMAR tienen registradas 3.237 trabajadoras, a las que deben sumarse las chicas de los saunas, departamentos privados y cabarets. Pero son sólo 5.500 las unidades donadas por el Programa Provincial de Sida y la Dirección de Salud Reproductiva provincial por mes para que el sexo pago sea más seguro.
Las menores recluidas en las prostitución y sin acceso a las herramientas preventivas son una cuenta pendiente, aseguran desde AMMAR.
Sabiendo la reticencia que genera el uso de preservativos en el hombre, algunas prostitutas de Mendoza –aunque no todas– imponen el uso de condones porque saben lo importante que es estar protegido. “Hoy por hoy no sabés con cuantas minas se acuesta el cliente”, suelta una de las trabajadoras el día que, en la asociación, les reparten los bolsones de comida. Advertida por el comentario de su compañera, otra de ellas relata: "Te mienten, te dicen que están sanitos, pero sabemos que, si no usan forro, las únicas perjudicadas somos nosotras".
Pero que las prostitutas accedan a los preservativos no es tan sencillo. Por eso, quienes velan por sus derechos se distribuyen por la Ciudad y aprovechan el encuentro para brindarles información sobre enfermedades mediante la entrega de folletos.
Son alrededor de 60 trabajadoras sexuales las que semanalmente son advertidas en la calle de los peligros de las ITS (enfermedades de transmisión sexual) o VIH y comienzan las jornada laboral con 10 profilácticos en mano.
Además se apela a distintas actividades recreativas, a través de las cuales se las orienta sobre el cuidado de su salud sexual.
"Si ven que les entregamos preservativos a las chicas menores nos denuncian. Eso es algo de lo que se debería ocupar el Estado provincial. Nosotras sabemos que ejercen en la calle, pero no podemos hacer nada", narra Bordón y describe que "hay más menores trabajando de lo que las autoridades creen".
Este impedimento, como coincidieron las siete representantes de AMMAR en la provincia, alienta no sólo a la propagación de enfermedades sino también al embarazo adolescente. "Tras la decisión de prostituirse, que incluye a quienes no cuentan con otra alternativa y a las que optan voluntariamente por esta forma de ganarse la vida, están las más chicas que están totalmente desprotegidas", termina Bordón. |
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